La aventura de vivir en un piso compartido

La aventura de vivir en un piso compartido

Vivir en un piso compartido puede ser una gran experiencia: convivir con amigos o compañeros, adaptarse a un nuevo ambiente, experimentar por primera vez la independencia… Sin embargo, vivir compartiendo una casa puede ser un auténtico caos si no se llega a producir una convivencia agradable con el resto de los habitantes.

Pero no te preocupes, aquí te damos algunos consejos para que el día a día no sea una pesadilla:

El pago.

Los pagos del alquiler y de los suministros suelen ser uno de los principales problemas a la hora de convivir en un piso. Siempre hay que procurar cumplir con el pago a tiempo, para no afectar al resto de grupo.

Asimismo, tiene que quedar bien claro el reparto de otros gastos comunes.

Otra cuestión importante es el ahorro de los suministros, por ejemplo, no se deben dejar las luces encendidas cuando no sea necesario o hay que gestionar bien el agua de la ducha.

 

Las tareas.

Repartir las tareas domésticas del día a día es fundamental. Un recurso que ayuda mucho es organizarlas en un calendario. Eso sí, hay que cumplirlo.

Tanto el reparto de las tareas como el compromiso por realizarlas son muy importantes para una convivencia sana y evitar conflictos.

 

Los horarios.

Es muy probable que cada habitante de la casa tenga horarios diferentes, ya sea por estudios o por trabajo. Facilitar la convivencia con respecto a esto también traerá la oportunidad de crear el mejor entorno.

Por ejemplo, si todos los habitantes se levantan a la misma hora por las mañanas, se pueden establecer turnos para el baño o la cocina.

Del mismo modo hay que respetar los horarios en cuanto a los gustos personajes. Habrá compañeros que prefieran acostarse temprano, otros que salen hasta tarde… Una persona muy madrugadora no debería despertar a los demás con el ruido, del mismo modo que tampoco debería hacerlo alguien que llegue tarde a casa.

 

Los espacios.

Aunque haya zonas comunes, es muy importante que cada uno cuente con su propio espacio personal, que deberá siempre ser respetado por el resto. Asimismo, se deben respetar las permanencias personales y cada uno es responsable de tener sus cosas en su lugar y ordenadas y no dejarlas en cualquier zona del resto de la casa que pueda molestar a sus compañeros.

Una buena fórmula para evitar conflictos es repartir cajones, armarios, baldas de la nevera… ¡Una vez más, todo es organizarse!

 

Normas básicas de convivencia.

En definitiva, se trata de respetar estas y otras normas básicas de convivencia que no tienen por qué estar escritas en un calendario.

Por ejemplo: avisar de las visitas, consultar a los otros inquilinos si se quiere dar una fiesta, avisar antes de hacerse con una mascota ser responsables del cuidado de la casa, etc.

 

De cada uno de los habitantes del hogar depende que el ambiente de convivencia sea armonioso y saludable.

 

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Categoría: Tendencias, diseño y hogar

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